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En ocasiones los dolores y penas de los alumnos, en lugar de llegar al tutor o a los amigos, logran llegar al despacho del orientador. En ese momento el orientador siente todo el peso y la responsabilidad de atender a un alumno con sus quejas y dolores. A veces son injusticias en el trato o en lo académico; otras, preocupaciones personales que pueden ser realmente dolorosas. Veamos en esta primera entrega de 2026 qué conviene tener en cuenta para llegar adecuadamente al alumno en situaciones así. 

Y lo vamos a hacer de forma muy práctica y contundente, en modo de TIPS imprescindibles, con 3 claves que ordenan bien esta primera acogida. 

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