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Con el aterrizaje de las redes sociales a edades cada vez más tempranas y la falta de una educación clara y sistemática sobre su uso, son frecuentes los incidentes en grupos de WhatsApp o aplicaciones similares. Estos espacios pueden favorecer situaciones de acoso, exclusiones y conflictos que, además del dolor personal de quienes los sufren, desajustan las relaciones sociales y el aprendizaje. Cuando ocurren entre compañeros, sus consecuencias entran de lleno en el aula: empeoran el clima del grupo, dificultan el aprendizaje y pueden dañar una buena evolución de la afectividad en una etapa especialmente importante. 

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