Uno de los aspectos más complicados de evaluar por un orientador es, sin duda, el lenguaje. Son muchas las dificultades vinculadas que van desde el Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (a veces aún llamado TEL) al famosos trastorno específico del aprendizaje con afectación de la lectura y/o la escritura. En estas líneas repasamos, con mirada práctica, qué conviene evaluar, de qué pruebas disponemos realmente y qué criterio seguir para hacerlo con rigor sin perder el pulso pedagógico del centro.
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