En una sesión de apoyo, a veces basta ver la mesa para entender que un alumno no sostiene la atención, otro que se precipita antes de escuchar la instrucción y un tercero que sabe responder, pero se bloquea cuando tiene que ordenar los pasos. El PT o el AL no siempre tienen tiempo ni condiciones ideales para hacer intervenciones completas, pero sí pueden convertir una actividad breve en una ocasión muy valiosa para trabajar atención, memoria, lenguaje, planificación o habilidades sociales.
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