Una de las ideas más repetidas por los expertos en inteligencia artificial es clara: la IA no viene a quitar empleos, sino que quienes la dominen sí podrían hacerlo. En el contexto educativo, los orientadores que no comiencen a integrar la IA en sus procesos corren el riesgo de quedarse atrás, atrapados en tareas repetitivas, mientras otros optimizan su tiempo y ganan eficacia. Afortunadamente, muchas de estas aplicaciones pueden ponerse en marcha de forma gratuita con herramientas como ChatGPT o Gemini.
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