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Las heridas que no se ven, pero que condicionan todo 

Aunque la propia OMS revele que “uno de cada siete jóvenes de entre 10 y 19 años padece algún tipo de trastorno mental, siendo el suicidio la cuarta causa de muerte entre los 15 y los 19” (OMS, 2021) y el Instituto Internacional de Estudios sobre la Familia (2023) revele que “el 77% de las familias han sufrido preocupación” con respecto a la salud mental en 2022, tampoco hace falta ser psicólogo ni sociólogo para percibir que algo profundo está cambiando en nuestra sociedad. Basta con observar con atención a los niños de hoy: muchos de ellos, cada vez más, sufren en silencio. Lo vemos en sus miradas, en su falta de ánimo, en sus respuestas emocionales desproporcionadas, en la dificultad para conectar con otros o consigo mismos, así como por las crecientes dificultades de aprendizaje.

Antes de que las consecuencias se vuelvan demasiado dolorosas —a nivel personal y colectivo— es urgente detenernos a reflexionar sobre las causas y, sobre todo, sobre los caminos posibles de sanación.

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