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Con tanta burocracia y exigencia técnica en las evaluaciones, así como con tan poco tiempo para mirarnos a los ojos, es fácil olvidar a veces que quien tenemos delante con dificultades es una persona, quedando atrapados por protocolos, procedimientos y baremos. En educación y en orientación no trabajamos con expedientes, sino con personas. Por eso conviene volver a una pregunta de fondo: qué claves no podemos olvidar si queremos conectar de verdad con un adolescente y ayudarle a cambiar.

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