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Una vez que llegamos a mitad de curso, empiezan a verse dificultades más serias en algunos alumnos que arrastran muchos suspensos de la primera y la segunda evaluación y comienzan a mostrar síntomas de desesperación, con ganas reales de tirar la toalla. En Primaria no es lo más habitual porque puede aparecer frustración y conductas desafiantes, pero es más raro que un alumno abandone propiamente el esfuerzo, aunque, eso sí, puede pasarlo muy mal y también habrá que ayudarle. Sin embargo, a partir de los primeros cursos de Secundaria y hasta Bachillerato, no es infrecuente ver alumnos que se plantean dejar de estudiar, al no ver reflejada en una mejoría su aparente esfuerzo. 

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