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Una de las tareas del orientador es realizar evaluaciones y devolver sus resultados mediante un informe y una conversación cuidada. A veces, esa devolución confirma que el alumno necesita apoyos intensos o una adaptación significativa de las expectativas académicas. Comunicarlo requiere precisión, tiempo y respeto por el alumno y su familia, especialmente cuando nunca habían entendido sus dificultades desde ese marco. 

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