Las evaluaciones de un orientador valen lo que vale el informe que convierte los datos en decisiones. Las administraciones ofrecen plantillas y campos cerrados útiles para el trámite, pero con apartados a veces redundantes o poco pertinentes para cada caso. En el trabajo diario, además del informe oficial, es normal tenerse que apoyar en informes menos formales que tendrán que ser igualmente rigurosos: documentos de devolución y de intervención que se lean bien, orienten al aula y a la familia y dejen reflejado un trabajo bien hecho.
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