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Tener a un alumno en clase con un ataque de pánico, no es como para despreocupare. De repente se queda sin aire, tiembla y dice que “se va a morir”. La mayoría de las veces no es cierto, pero la clase se llena de tensión y el adulto puede bloquearse. En España, la prevalencia registrada de trastornos de ansiedad[1] en menores de 25 años se ha duplicado desde 2016 y alcanza 32,8 casos por 1.000, según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2023. Y, en paralelo, el barómetro 2023-2024 de UNICEF España recoge que un 41% de adolescentes dice haber tenido o creer haber tenido un problema de salud mental en los últimos 12 meses.

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