La Prueba de Acceso a la Universidad (ahora llamada PAU) es un momento clave en la vida académica de los estudiantes que quieren acceder a la universidad, porque marca el cierre de una etapa y el comienzo de otra, con toda la incertidumbre que implica un gran cambio. No es solo un examen, sino también un reto emocional y organizativo. En este proceso, el papel del orientador es fundamental para ofrecer herramientas prácticas que ayuden a los alumnos a prepararse con confianza y eficacia. Existen muy buenas estrategias que pueden marcar la diferencia tanto en la preparación como en la manera de afrontar la evaluación. Veamos unas poco empleadas, pero muy útiles.
Artículo para suscriptores
Regístrate y accede a todos los contenidos.





