Hay decisiones que no bastan con firmarlas. Las adaptaciones curriculares, en particular las ACIS, son un claro ejemplo de ello. Se acuerdan, se registran, se planifican… pero ¿se siguen? ¿Se revisan a lo largo del curso? ¿Se aplican realmente en el aula? ¿Se evalúan? Y lo mismo podría decirse de muchas medidas metodológicas para NEAE que, en el mejor de los casos, se anuncian… pero no se concretan. Este artículo propone, desde la experiencia directa, una forma sencilla, realista y eficaz de hacer un seguimiento que de verdad sirva al alumno.
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