“Es que no tiene ganas de nada”. “Pasa de todo”. “Podría hacerlo mejor, pero no quiere”. La desmotivación es una de las quejas más frecuentes cuando hablamos de adolescentes, tanto en casa como en el aula. Sin embargo, reducirla a falta de interés o de esfuerzo suele ser una lectura simplista de una realidad mucho más compleja. En muchos casos, la desmotivación no es el problema en sí, sino el síntoma visible de una necesidad no atendida.
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