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La motivación es uno de los factores que más condicionan el recorrido académico de un estudiante, pero también uno de los más malinterpretados. A menudo se espera que aparezca sola, que se mantenga estable o que dependa únicamente de las ganas del alumno. Sin embargo, desde la orientación educativa conviene entenderla de otro modo: la motivación no siempre surge de forma espontánea, pero sí puede orientarse, construirse y sostenerse. 

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