“No sirvo para estudiar.”
“No soy como los demás.”
“El colegio no es para mí.”
Detrás de estas frases suele haber una sensación profunda: no encajar en el sistema educativo.
Cuando un estudiante interioriza esta idea, no solo puede bajar su rendimiento. También puede aparecer desmotivación, baja autoestima y desconexión.
No todos los alumnos aprenden igual. Algunos necesitan más práctica, más movimiento o formatos diferentes. Otros tienen talentos que no siempre se miden en un examen.
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