Las redes sociales se han convertido en un escenario central de la vida adolescente. En ellas, los jóvenes construyen su identidad, se relacionan con sus iguales y buscan reconocimiento. Pero también es el lugar donde más se comparan, se exponen y miden su valor personal a través de la aprobación ajena. Esta doble cara de las redes plantea uno de los grandes retos educativos del presente: cómo acompañar al alumnado en el desarrollo de una autoestima sólida y una identidad digital saludable.
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