Las vacaciones suponen un necesario descanso para los estudiantes tras meses de esfuerzo académico. Sin embargo, también pueden convertirse en un periodo en el que se pierden ciertos hábitos adquiridos durante el curso, especialmente el de la lectura. Fomentar la lectura en los jóvenes durante el verano no significa imponer obligaciones, sino ofrecer oportunidades para seguir desarrollando una habilidad clave de forma más libre, personal y significativa.
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