Cada inicio de curso trae consigo planificación, coordinación, nuevas incorporaciones y muchas expectativas. Entre ellas, también las que recaen sobre los orientadores. A veces son explícitas; otras, aparecen de forma difusa en las demandas del centro, de las familias, del profesorado o del propio alumnado. Y, sin embargo, pocas figuras sostienen tantos frentes a la vez con tan poco reconocimiento visible.
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