La adolescencia es una etapa de profundos cambios físicos, emocionales y sociales que impactan directamente en la comunicación familiar. Es habitual acompañar a familias que expresan dificultad para hablar con sus hijos adolescentes, sensación de distancia emocional o aumento de los conflictos. Comprender qué está ocurriendo y ofrecer pautas claras es clave para mejorar el diálogo en esta etapa.
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