Muchos estudiantes no fracasan por falta de capacidad, sino por el peso emocional que sienten cuando creen que no están a la altura. La vergüenza académica es una de las emociones más silenciosas en el ámbito educativo y, a la vez, una de las más paralizantes.
Saber cómo aconsejar cuando un estudiante siente vergüenza por no rendir lo suficiente es clave para evitar que esa emoción derive en bloqueo, abandono o pérdida de autoestima.
Artículo para suscriptores
Regístrate y accede a todos los contenidos.





