El mes de agosto, para muchos orientadores, se percibe como una pausa. Pero en realidad, es un momento estratégico: es el mes en el que se decide cómo empezar el curso con claridad, propósito y realismo. En otras palabras, agosto es el mes del plan de acción.
Revisar (y redefinir) el enfoque del curso ahora puede marcar la diferencia entre un año improvisado y uno con impacto real en los estudiantes.
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