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La adolescencia suele ser una etapa especialmente sensible dentro de las relaciones familiares. A medida que los hijos crecen, cambian las dinámicas en casa y aparecen nuevas necesidades: mayor autonomía, más espacio personal y el deseo de ser escuchados como personas que ya no son niños. De estos cambios han hablado María Esperanza Ramírez, orientadora del Colegio Centro Cultural Salmantino (Madrid), y Chloe Ruiz, estudiante, en una nueva sesión de El Gabinete centrada en la negociación entre generaciones. 

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